En primer lugar, se encuentra la fauna silvestre, que se refiere a los animales terrestres y acuáticos que no han sido objeto de domesticación, mejoramiento genético o cría regular o que han regresado a su estado salvaje. “Un ejemplo de ellos son la rana sabanera, la tingua azul y el copetón rojo, que habitan algunos humedales o ecosistemas de Bogotá”, dice la SDA.
Por otro lado, están los animales de compañía, o sea, especies que se asocian con el ser humano para bienestar común (mascotas), “sin un aprovechamiento económico o alimenticio, como es el caso de la mayoría de los gatos y perros. La autoridad ambiental explicó que existe una tercera clasificación denominada ‘animales ferales’, que corresponde a animales abandonados que han pasado de estado domestico a salvaje y se unen a jaurías que cazan para sobrevivir. La charla enfatizó en que independiente a la clasificación del animal, todos son seres sintientes que merecen el respeto total por parte de la humanidad.
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